Los primeros usos de la inteligencia artificial (IA) en la historia se centraron en la demostración de teoremas lógicos, el aprendizaje automático básico a través de juegos y la simulación de conversaciones humanas, principalmente entre los años 50s y 60s
Los que estudiamos esta parte de las ciencias computacionales y la tecnología durante los 80s y 90s, tenía un espíritu de solución de fallas técnicas, procedimientos médicos e investigaciones ecológicas (contaminantes), nunca tuvo ni ha tenido un espíritu destructivo, maléfico ni suplantar la esencia del ser humano, sino todo lo contrario el ser de gran ayuda y herramienta potencial para el ser humano con métodos y procedimientos basados en tres plataformas lógicas: inducción, deducción y abducción (este último fue mi campo de desarrollo al cursar el doctorado en lógica computable en finales de los 80s y principios de los 90s en UCSD).
En 1956 durante la Conferencia de Dartmouth, el matemático, John McCarthy acuñó el término "Inteligencia Artificial" y estableció el campo como una disciplina científica.
Para finales de los 60s, los Sistemas Expertos como DENDRAL, para el análisis químico y, más tarde en los 70, MYCIN para diagnósticos médicos, fueron nuestros antecedentes para que basado en “heurísticas”, y el uso de modelos matemáticos, se generaran nuevas teorías para las “Plataformas Lógicas” y temas como “Computing Machinery Learning”, fueran mas accesibles en la academia y la práctica en la industria de la tecnología.
Esta semana el papa León XIV presentó la encíclica: desarmar la IA, no a lógicas de exclusión y dominio, donde explica el sentido y el origen de su primera encíclica sobre la “custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”, una herramienta que influye en la vida, moldea las decisiones y cambia la forma de combatir la guerra.
Una visión que se ha gestado ante los nuevos usos de la AI y que el pontífice pide liberar a la IA “de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, exclusión o muerte” e invoca el “desarme” de las tecnologías para que se pongan al servicio del “bien común”.
En este sentido la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo en su calidad de mujer de ciencia repaso la encíclica del Papa León XIV sobre inteligencia artificial y poder tecnológico
La presidenta resaltó que la encíclica, ‘Magnifica Humanitas’, plantea una reflexión sobre los riesgos del poder tecnológico, el control de la inteligencia artificial y la necesidad de colocar el desarrollo digital bajo criterios éticos y humanistas.
La mandataria mexicana señaló que el documento del pontífice no se limita a hablar de regulación tecnológica, sino que cuestiona quién concentra actualmente el control de herramientas como la inteligencia artificial, los algoritmos y las redes sociales.
La mandataria mexicana aseguró que el documento papal abre la puerta a discutir qué acciones deben impulsarse desde México frente al avance tecnológico y aseguró que el tema merece continuar analizándose en futuras ocasiones.
En resumen, ambos puntos de vista, tanto la del papa León XIV como la de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, invitan al uso humanista de la AI, (el cual siempre ha sido) y regular técnica y moralmente su uso con otros fines que no sea el del mejoramiento de la especie humana.